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¿Qué implicaciones tiene la eliminación del servicio militar obligatorio?

Profesionalizar a los soldados y reestructurar la Fuerza Pública son algunos de los retos que se enfrentarían de ser suspendida la obligatoriedad del servicio militar en Colombia.
Actualidad
Foto: Colprensa
Diana Leal

Recientemente, el ministro de Defensa designado, Iván Velásquez Gómez, seguró ser partidario de eliminar el servicio militar obligatorio en Colombia y hacer que este sea prestado por los jóvenes de forma voluntaria. En diálogo con la Revista Cambio, el ministro Velásquez dijo “Ojalá fueran todos voluntarios. Yo aspiro a que el servicio militar obligatorio se suprima, en un país en guerra que va hacia la construcción de la paz”.

La intensión es clara, sin embargo, ¿cuáles son las implicaciones de llevar a cabo este cambio a las Fuerzas Militares? Consultamos con expertos para conocer el panorama.

¿Qué razones podrían sustentar la eliminación del servicio militar obligatorio?

“Es una buena noticia, porque hay graves problemas ligados al servicio militar obligatorio desde hace muchas décadas, el primero de ellos es que se convirtió en algún momento en un servicio obligatorio para aquellos que tenían menos recursos, a los sectores más desposeídos, que eran quienes tenían que prestar el servicio militar, y que fueron jóvenes que se volvieron ‘carne de cañón’ en el conflicto, perdiendo muchos la vida”, asegura profesor de la Universidad del Rosario, el experto en seguridad, Juan Carlos Ruíz.

Un informe de la Defensoría del Pueblo, titulado ‘Servicio militar obligatorio en Colombia: Incorporación, reclutamiento y objeción de conciencia’, publicado en el año 2014, indicó que, según las cifras oficiales suministradas por la Dirección de Reclutamiento y Control de Reservas del Ejército Nacional, la población con mayor susceptibilidad de reclutamiento para el servicio militar pertenece a los estratos 0, 1 y 2.

La relación entre el número de soldados incorporados para prestar servicio militar obligatorio en 2013 y el estrato socioeconómico al que pertenecen, se veía de la siguiente manera, según dicho informe.

Informe defensoría
Servicio militar obligatorio en Colombia: Incorporación, reclutamiento y objeción de conciencia. 2014.

Como segundo argumento, el experto en seguridad explica que haciendo caso a lo estipulado en la Constitución del 91 y el derecho al libre desarrollo de la personalidad, a los jóvenes se les debería dar garantía al derecho a objetar de conciencia, ya que dentro de las razones más comunes se encuentra el rechazo a desenvolverse en contextos, ambientes o escenarios de conflicto, que impliquen la utilización de armas, que consecuentemente se justifica como acciones que “van en contra de sus convicciones y de su formación intelectual, por ejemplo”, añade el docente Ruiz.

Sin embargo, según Ruiz “esa objeción de conciencia en Colombia no se respeta de manera real, por lo que sería interesante explorar la posibilidad de que la gente no preste el servicio por obligación, y donde hombres y mujeres sin distinción puedan prestar un servicio social en distintos lugares de Colombia sin que sea con armas, sino con apoyo a las comunidades más apartadas”. De hecho, la Defensoría del Pueblo reconoció en el informe anteriormente nombrado que las autoridades judiciales desconocen e inaplican este derecho, lo que obliga a aquellos objetores a interponer acciones de tutela.

Finalmente, el docente acuñe a la corrupción en los procedimientos como otra de las razones por las que debería eliminarse su obligatoriedad, pues “se conoce de casos en los que se compraba a quienes hacían los exámenes, o a los oficiales que estaban en el área de reclutamiento, quienes ganaron dinero por hacer que jóvenes que podían prestar el servicio militar con sus condiciones no lo hicieran finalmente, por lo que no se volvió algo igualitario y equitativo para todo el mundo, sino que dependía de cuánto dinero había que tener para que el joven no tuviera que prestarlo”, expone.

¿Cómo afectaría este cambio a la Fuerza Pública?

“Eliminar el servicio militar obligatorio es un deseo que tiene él como nuevo ministro que es compartido también por el presidente electo de la República. El problema no es que ellos quieran hacerlo, sino que estarían descontando casi el 30% del pie de fuerza del Ejército Nacional en unas circunstancias del país muy violentas y complicadas en seguridad, entonces nosotros vemos poco viable y efectiva esa posición”, afirma el coronel retirado y actual presidente de la Asociación de Oficiales Retirados de las Fuerzas Militares de Colombia, ACORE, John Marulanda.

Actualmente, en cada periodo de reclutamiento, la Fuerza Pública recibe a cerca de 180 mil ciudadanos que, según dice la ley, son designados para prestar su servicio militar como soldado en el Ejército, infante de Marina en la Armada Nacional, soldado de aviación en la Fuerza Aérea, auxiliar de policía en la Policía Nacional o auxiliar del Cuerpo de Custodia en el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario.

¿La seguridad en los territorios se vería afectada?

El coronel en retiro, Marulanda, expone que la situación se ha analizado mucho en la ACORE y que se ha concluido que suspender el servicio militar obligatorio sería inconveniente en estos momentos para el país, “cuando el nuevo presidente logre la paz, como lo ha promovido en su campaña, es más probable pensar en la profesionalización del ejército, además hay que recordar que cambiar los soldados del servicio militar obligatorio por soldados profesionales implica un gran gasto presupuestal para el Estado”, afirma.

“Hay un elemento que ha aducido el Ejército y la Fuerza Pública en general y es que no hay recursos para mantener una fuerza tan grande como la que hay ahora si no existiera el servicio militar obligatorio, entonces hay que pensar que si se elimina el servicio militar eso implicaría tener una fuerza más pequeña, únicamente de soldados profesionales, y quizá esto para el conflicto colombiano no sea tan efectivo”, expone el docente Ruiz.

En la primera jornada de incorporación del presente año, se esperaba que, entre el primero y el 17 de mayo de este año, se incorporaran 10 mil hombres con edades entre 18 y hasta faltando un día para cumplir los 24 años, durante las jornadas que se adelantaron en 12 zonas de reclutamiento y 60 distritos militares.

Así mismo, el coronel en retiro afirma que las repercusiones en la seguridad de los territorios serían inmediatas ya que quedarían desprotegidas al no haber soldados prestando servicio militar sino soldados voluntarios que, indica, son muy pocos los que hay en las fuerzas militares del país.


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Foto: Colprensa

¿Qué cambios vendrían para la Fuerza Pública con la suspensión del servicio militar obligatorio?

“Habría que hacer una reestructuración completa de todas las fuerzas, habría que modificar también los procesos para llegar a los diferentes rangos tanto en suboficiales como en oficiales”, dice el coronel Marulanda.

Los cálculos sobre el déficit económico y de personal que enfrentarían la Fuerzas Pública, incluyendo a la Policía, es una de las tareas que debe desarrollar el nuevo jefe de la cartera de Defensa, explica el docente.

“Hay que contemplar que desde la firma del Acuerdo de Paz en la Habana, siempre se pensó que debería haber menos soldados, una disminución de las fuerzas armadas, especialmente del Ejército y la Infantería, y que debería crecer la Policía Nacional. Hay que tener en cuenta que los auxiliares de policía siempre han contribuido, yo creo que de manera significativa, a las labores de la Policía formal, por decirlo así. En Bogotá, por ejemplo, pueden ser unos 2 mil auxiliares de policía, que no es poco, y complementan bastante bien el poco pie de fuerza que tiene la ciudad, entonces eso también hay que contemplarlo como uno de los cambios”, añade Ruiz.

¿Cómo podrían mejorar las condiciones para quienes prestan el servicio militar?

De ser suspendida la obligatoriedad habría un gran déficit en los ingresos anuales, por lo que el presidente de la ACORE explica que habría revisar la forma como se están incorporando a los jóvenes a las filas, ya que, “de las clases altas seguramente son muy pocos”.

“Las condiciones actualmente no son las mejores, a los muchachos los envían al monte, además han ampliado el servicio militar, antes era de un año, luego lo subieron a 18 meses, a un año, lo volvieron a bajar, pero nunca volvió a ser de un año, les amplían los plazos y eso no me parece bueno. Además que en el servicio militar los muchachos, a pesar de que uno piensa que aprenden de una gran disciplina, que puede ser cierto, también aprenden conductas que no son buenas y terminan replicándolas, todo eso hay que revisarlo”, sostiene Ruiz.

Por otro lado, teniendo en cuenta las altas cifras de jóvenes que acuñen a su derecho fundamental a la objeción de conciencia y los conocidos casos en los que se les es desconocido este derecho, la Defensoría del Pueblo advierte la necesidad de “establecer un servicio social alternativo”, así como una reglamentación a este derecho fundamental a través de una ley estatutaria, ya que, “a pesar de que la Corte Constitucional ha establecido que no es necesario que el derecho a la objeción de conciencia esté desarrollado legislativamente para que pueda ser ejercido, la falta de desarrollo legislativo es uno de los principales argumentos para no proteger el derecho”, lo que se traduce en que la objeción de conciencia, en efecto es un derecho, pero ello no contradice la obligación de prestar el servicio militar.

El servicio militar obligatorio en Colombia

En Colombia, el servicio militar obligatorio data del siglo XIX, más exactamente de la guerra de independencia, tanto en la constitución de 1886 como en la de 1991, es consagrada un deber.

Actualmente, está reglamentada por el decreto 1861 de 2017, por el cual se reglamenta el servicio de reclutamiento, control de reservas y la movilización, cuyo artículo 4° se refiere al servicio militar obligatorio como “un deber constitucional dirigido a todos los colombianos de servir a la patria”, una vez se cumpla la mayoría de edad, y que además estipula que “todos los colombianos están obligados a tomar las armas cuando las necesidades públicas lo exijan, para defender la independencia nacional y las instituciones públicas con los beneficios y exclusiones que establece la presente Ley. Salvo para quienes ejerzan el derecho fundamental a la objeción de conciencia”.

Dentro de los beneficios que reciben los jóvenes que prestan el servicio están el servicio médico completo, el suministro de vestuario o dotación necesaria para el uso durante su servicio y al momento de licenciarse, una dotación de vestido civil equivalente a 1 SMLMV, estadía y alimentación durante el tiempo de permanencia, pasajes y viáticos para su traslado al lugar de incorporación, bonificación mensual equivalente a 300 mil pesos colombianos.

Así mismo existen excepciones, algunas de ellas son: ser hijo único, hombre o mujer, así como ser quien vele por padres incapacitados para trabajar o mayores de 60 años; el hermano o hijo de quien haya muerto o adquirido una inhabilidad absoluta y permanente en combate, en actos del servicio o como consecuencia del mismo, durante la prestación del servicio militar obligatorio, a menos, que siendo apto, voluntariamente quiera prestarlo; quienes hayan hecho vida conyugal; lo inhábiles relativos o permanentes; los hijos de oficiales, suboficiales, agentes y civiles de la Fuerza Pública que hayan fallecido o adquirido una inhabilidad absoluta y permanente en combate o en actos del servicio.

Recuerde que no aclarar la situación militar después de los 24 años puede llevarlo a ser considerado como remiso, lo cual, entre otras cosas, puede generarle sanciones económicas cuyos intereses se van acumulando.

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